Lo empresarial está muriendo

Hay muchas nuevas startups en el mundo en este momento, pero la mayoría tiene poco espíritu empresarial.

Mi primer encuentro con una startup fue cuando tenía 22 años, en mi segundo año de universidad. Me asignaron un proyecto que consistió en entrevistar al equipo de trabajo de una empresa de Internet. Mi compañero de proyecto logró concertar una visita a una puntocom recién constituida.

No recuerdo bien qué ofrecía esa empresa. Creo que algún tipo de servicio gratuito o portal de información (esto ocurrió en 1999). Pero sí recuerdo que su fundador entró con zapatillas, pantalones cortos y una camiseta.

Durante el transcurso de la entrevista, dijo en broma que su esposa lo mantenía; que sus padres fruncían el ceño muy a menudo, pero que él estaba contento de no usar camisa ni corbata.

Hubo una época en la que los padres se enojaban al saber que sus hijos emprenderían un negocio en lugar de conseguir un trabajo en una empresa respetable, después de que estos habían pagado su matrícula universitaria.

Esos días terminaron. Hoy en día, los recién graduados se sienten orgullosos de rechazar importantes trabajos de banca de inversión o consultoría para convertirse en fundadores de una startup o trabajar en una.

Es mejor ser visto en sandalias o sudaderas con capucha laborando en un espacio de trabajo conjunto, que en un edificio sobrio con un gran logo corporativo. Los jóvenes brillantes quieren trabajar duro, arriesgarse y trabajar 18 horas diarias construyendo sus sueños, en lugar de ir todos los días a una oficina corporativa.

¿Qué tiene eso de malo?

Se suele olvidar el resultado final del negocio

Desde Apple y Facebook en el oeste, hasta Alibaba en el este; los jóvenes empresarios modernos adoran a los desertores rebeldes de las universidades y a los que toman riesgos para llegar a ser multimillonarios en una década. El resultado es lo que llamo «emprendimiento OPM» y «valoraciones PPT», en lugar de negocios reales —lee: El dinero de otras personas y PowerPoint—.

Para crear un negocio se necesita: una historia que comenzar y un capital de riesgo. ¿Qué ocurrió con la antigua forma de hacer negocios: paso a paso para hacer ganancias? El capitalismo de riesgo tiene que ver con la situación actual. Como dicen, se necesita un padre condescendiente para criar a un niño mimado.

El capitalismo de riesgo permite financiar innovaciones asociadas a ideas no convencionales que pueden cambiar toda una industria. Estas ideas necesitan generar múltiplos de dos dígitos, incluso de tres, para justificar el riesgo. Pero el criterio con el que se mide el potencial de ese tipo de recompensas se ha convertido en una apuesta a largo plazo.

El equipo de trabajo de esa startup que visité a los 22 años admitió que crearon la ilusión de ingresos al hacer «contra» acuerdos con otros sitios web. En otras palabras, reservaron banners publicitarios en sus sitios web por una cuota en los libros, pero sin intercambio de flujo de efectivo real.