No te conviertas en un empresario

Sarah ha trabajado en Guardian Technologies durante casi una década. Comenzó su carrera como asociada de ventas (nivel básico), y desde entonces ha trabajado hasta convertirse en ejecutiva de ventas.

Gana más de $100,000 al año. Ama a su equipo, su compañía y su vida en general.

A Sarah no le importa que sus amigos emprendedores se burlen de ella por trabajar «de nueve a cinco» o «no soñar en grande». De hecho, ella lo encuentra divertido.

A pesar de que respeta el deseo de sus amigos de construir la próxima Apple o Facebook, no podría estar más contenta con su trabajo y su vida.

Sarah tiene las noches y los fines de semana libres, mientras que sus amigos trabajan la mayor parte de su «tiempo libre».

Durante sus veintitantos años, ha podido viajar a innumerables destinos en las cuatro semanas de vacaciones de cada año, mientras que sus amigos han estado encerrados en sus departamentos creando y recreando, una y otra vez.

Sin mencionar que ella recibe más bonificaciones que todos ellos. Pero, ¿qué es más importante?

Una conversación sincera sobre el espíritu emprendedor frente al «espíritu del empleado»

Considero que convertirse en empresario no representa una aspiración sin sentido, en lo absoluto. Después de todo, elegí ese camino.

Esa decisión me ha permitido construir JotForm para casi 4 millones de usuarios en los últimos 12 años. Esto me ha dado la oportunidad de trabajar con un equipo de gente increíble, un equipo de empleados maravillosos.

Sin embargo, es importante destacar que el sueño de convertirse en «empleado» también tiene sentido. De hecho, puedo argumentar que es mejor para algunas personas.

El «empleo» ganó una mala reputación en el siglo XXI

De repente, ser un trabajador «9-5» se convirtió en algo anticuado. Estoy totalmente en desacuerdo con que aspirar a trabajar para una compañía, en vez de construir una propia, te hace estrecho de visión, desmotivado o un seguidor.

La historia de Sarah —su nombre y el nombre de la compañía han sido cambiados por razones de privacidad— refleja algunos de los beneficios que los empleados disfrutan y que la mayoría de los empresarios no tienen, hasta que «lo logran» (si alguna vez lo logran).

Sin embargo, no soy ingenuo al pensar que la experiencia de Sarah es la experiencia de la mayoría de los empleados. Lo cierto es que no todos los empresarios venden su empresa por mil millones de dólares (solo unos pocos unicornios selectos como Instagram).

Es necesario hablar más sobre el costo real de la iniciativa empresarial y la mentalidad de «apresúrate hasta que los que te odian te pregunten si estás contratando».

La eterna búsqueda de la felicidad

El espíritu empresarial no siempre conduce a la felicidad, la flexibilidad, la riqueza y la notoriedad

«Seré feliz cuando»… es un pensamiento que ha causado mucha infelicidad a hombres y mujeres que persiguen cualquier cosa en este mundo.

El ser humano está siempre detrás de algo —matrimonio, hijos, una casa más grande, un coche más bonito—, y cuando lo logra sigue sintiéndose vacío.